Los turistas no esperaban que la playa fuera tan...
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Bienvenidos a la Isla Assateague, donde los ponis salvajes campan a sus anchas y no les importa tu toalla ni tu silla de playa. De hecho, si dejas tu vehículo sin supervisión, lo reclamarán como suyo.Y, sinceramente, nos encanta. Hay algo mágico en ver a un poni relajándose en tu manta de playa como si hubiera pagado el alquiler. Mantente a tres metros de distancia, tómate una foto y deja que los caballos disfruten de su momento.
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