Los turistas no esperaban que la playa fuera tan...

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Los turistas no esperaban que la playa fuera tan...

Esta serie de fotos es puro humor. Comienza con un niño disfrutando feliz de un refrigerio en la playa. De repente, una gaviota se abalanza sobre él y le arrebata su refrigerio. En cuestión de segundos, la alegría se convierte en traición.La expresión del niño lo dice todo: incredulidad, desolación y la amarga realidad de que las gaviotas no tienen moral. Es como *Buscando a Nemo*, pero en la vida real: "Mío. Mío. Mío".

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