3. Rocía con agua tibia con sal
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Toma una botella de plástico llena de agua tibia con sal y rocíala uniformemente sobre la superficie escarchada. Entonces presenciarás un espectáculo mágico: el agua tibia con sal penetra rápidamente el hielo y comienza a derretirlo.
La razón por la que esto es tan mágico es que el agua salada puede reducir el punto de congelación del hielo, acelerando su derretimiento.
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